viernes, 24 de mayo de 2013

Un fuerte impacto social de Francia a Argentina.

Manifestación y repercusión social

Los objetivos planteados por los estudiantes que llevaron adelante las protestas que se dieron lugar en Francia en 1968, principalmente en París, conocidas con el término “Mayo francés” si bien no concretaron la amplia serie de pedidos que los manifestantes reclamaban, generaron una repercusión social muy importante que impactó en todo el mundo y en Argentina influyó fuertemente  en el Cordobazo.
La huelga general, impulsada en primer lugar por los estudiantes de la Facultad de Nanterre, a la cual luego se adhirieron los trabajadores incorporando sus reclamos,  conmocionó al gobierno de Charles De Gaulle quien en principio temió a que la huelga se extendiera con un carácter sumamente revolucionario.
La crisis económica que se estaba dando en Francia y que incrementaba cada vez más las tasas de desempleo, sumada a la Revolución Cubana que se había generado en 1959, y la Guerra de Vietnam desembocaron en una fuerte oposición al imperialismo.
Los estudiantes pertenecientes a la clase media de París, marchaban unidos contra un modelo de pensamiento, un modelo político determinado, por un lado, pronunciaban el enunciado “No se lo que quiero, pero lo quiero ya” y de esta manera, no dejaban en claro la suma de todos sus pedidos. Por otra parte, no tenían una conducción política clara, se definían como “anticapitalistas, “antifascistas” y “antiestalinistas” lo cual fue otra de las causas fundamentales por las cuales no pudieron concretar la totalidad de sus reclamos.
El contexto histórico en el cual se desarrolló esta serie de protestas estaba caracterizado, además, por una serie de cambios culturales que se expandían a  lo largo de todo el mundo y que atravesaban a los jóvenes de esa época: en Francia “La revolución sexual”, la liberación de la mujer a partir de las pastillas anticonceptivas; en Estados Unidos nacía el movimiento hippie, Los Beatles, Bob Dylan, Los Rolling Stones.
En Argentina, al igual que en Francia los estudiantes universitarios se unieron con los trabajadores el 29 de mayo de 1969 para llevar adelante un importante movimiento de protesta conocido como el Cordobazo para enfrentarse a las políticas tomadas por el gobierno de facto de Onganía que perjudicaban de manera directa a los trabajadores.
Frente a un gobierno que tomaba medidas como: desactivar la Comisión del Salario mínimo, vital y móvil, congelar las remuneraciones, modificar la ley de indemnizaciones, aumentar la edad para jubilarse, suspender la jornada laboral reducida, una ley de represión automática para huelgas y conflictos sindicales, entre otras… el descontento social se extendía a lo largo de todo el país,  generando una serie de huelgas a principios de mayo que desembocaron en el Cordobazo que constituyó un factor determinante para el debilitamiento y la posterior destitución de la dictadura de Onganía.

Las manifestaciones llevadas adelante por los estudiantes y obreros de París no pudieron satisfacer todos los pedidos de estos grupos, sin embargo el impacto social que tuvieron desde el arte, el pensamiento y la cultura lograron impactar en todo el mundo y generar que las luchas frente a las imposiciones de los gobiernos hegemónicos se agudizaran y se expandieran desde París hasta las distintas ciudades y rincones del planeta. 
Mayo Francés, 1968.

El Cordobazo, 1969.

jueves, 16 de mayo de 2013

El peronismo como conciencia y lucha de clases

Dejar de ser invisibles


Las manifestaciones obreras ocurridas el 17 de octubre de 1945, que tenían como objetivo principal lograr la excarcelación de Perón, no sólo marcaron el surgimiento del peronismo como fuerza política, sino que lograron legitimar los reclamos del proletariado que consiguió, a partir de ese momento, tomar conciencia de clase, obtener una mayor participación en la esfera pública y luchar por sus derechos.

Frente a las preocupaciones provenientes de los grupos conservadores debido a la  relevancia que Perón había adquirido en relación con la clase obrera a través de su cargo en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el entonces presidente Edelmiro Farrel, relevó al dirigente del cargo de vicepresidente y decidió encarcelarlo. Ocho días después de que Perón fuera arrestado, una masa de obreros provenientes en su mayoría del sur de la provincia de Buenos Aires, se organizaron en una gran manifestación para pedir su liberación.

Los obreros, muchos de ellos migrantes de los sectores periféricos del país, buscaban una mayor participación en la esfera pública, necesitaban dejar de ser “invisibles” y empezar a tomar partido en cuestiones que, hasta antes de Perón, les habían sido negadas. Razón por la cual, durante las manifestaciones del 17 atentaron contra las distintas instituciones en las cuales tenían un acceso limitado: Universidad, Diarios, comercios, Iglesia, sedes de fútbol, entre otras. De ésta manera, el poder simbólico y cultural que hasta ese momento estaba en manos de las clases más pudientes, se vio meramente negado y blasfemado por los manifestantes.

Estos obreros veían en Perón un líder que se preocupaba por las necesidades que ellos tenían y que respondía a ellas a través de medidas de estado proteccionistas y asistencialistas. A partir del apoyo que él les brindaba, empezaron cada vez más a “hacerse visibles” y dejar en claro cuales eran sus necesidades y derechos y sobre todo, dejar de ser excluidos del sistema.

Ya cuando en 1947 Perón enunció los derechos del trabajador: vacaciones, aguinaldo, derecho a la vivienda, derecho a la salud, entre otras (derechos que al día de hoy siguen vigentes para todos los trabajadores) esta clase, que ya había tomado conciencia de sí misma, logró legitimar sus reclamos, adquirir una mayor participación política y sobre todo integrarse y ser parte de un modelo de país que los representaba.